Investigamos y promovemos el acercamiento entre las culturas catalana y americanas, dándolas a conocer al público en general.

Pequeñas editoriales americanas apuestan por la literatura catalana

Por: Josep Masot
La Vanguardia

La editorial de 'New York Review of Books' publicará en el 2012 'El quadern gris' de Josep Pla

Existe un Le cahier gris (francés), un Das graue Heft (alemán), un Het Grijze schrift (neerlandés), un Svi Dnevnik (serbio) y un Cuaderno gris, pero hasta ahora no existía The grey notebook, la traducción inglesa de la obra más conocida de Josep Pla, que saldrá publicada a finales del 2012 en NYRB Classics, el brazo editorial de una de las revistas literarias más influyentes del mundo, The New York Review of Books, y que tiene un hermoso eslogan: “Un libro es un regalo que puedes abrir una y otra vez”.

El traductor, Peter Bush, dirigió durante seis años el centro británico de traducción de la universidad de East Anglia, en la que enseñó Sebald. Bush, que vive en Barcelona desde hace ocho años, cree que la literatura catalana vive una emergencia desconocida en Estados Unidos. “Me acaban de encargar la traducción de La vida amarga, los 24 relatos que escribió Pla durante su periplo como periodista en distintas ciudades de la Europa de entreguerras, como su cuento sobre Berlín, en la época de la hiperinflación y el auge de Hitler y el nazismo. Lo publicará Archipelago Books a finales del 2013”.

El escritor catalán contemporáneo con más demanda de traducciones en Estados Unidos es Quim Monzó. Tras ver publicado La magnitud de la tragèdia, el año pasado salió Benzina (escrita en Nueva York) en versión de Mary Ann Newman para Open Letter Books y en junio aparecerá Guadalajara, traducido por Bush, que también está traduciendo Mil cretins.

Hay más títulos catalanes: Bush traduce Incerta glòria de Joan Sales, Contes russos de Francesc Serès para la editorial británica MacLehose, a su compañera Teresa Solana (Drecera al paradís, Bitter Lemon Press). Han salido más versiones de Mercè Rodoreda, de Bearn de Llorenç Villalonga, relatos de Jaume Cabré (Winter journey, en Swan Isle Press), además de poemas de Joan Margarit, Francesc Parcerisas, Ernest Farrés, Gabriel Ferrater... entre otros, incluidos los clásicos que publica en inglés la editorial Barcino.

Bush cree que la diferencia respecto a otras épocas es que “antes, los autores catalanes eran publicados en editoriales universitarias sin presupuesto para promoción, por lo que los libros no tenían ninguna visibilidad. Ahora, en cambio, se trata de pequeñas editoriales, de prestigio y muy activas, que están consiguiendo que se publiquen reseñas tanto en diarios como The New York Times como en blogs”.

Aurelio Major, coeditor junto con Valerie Miles (editorial Duomo y Granta España) de los libros que publica NYRB Classics, dice estar empeñado en “allanar el camino para que los escritores catalanes fundamentales sean reconocidos y se publiquen en Estados Unidos, desde Josep Pla a Foix y Miquel Bauçà, no porque sean catalanes, sino porque son parte de la mejor tradición literaria europea. Es gravísimo que en Estados Unidos no esté normalizado el reconocimiento a los escritores de España, de Latinoamérica o de otros idiomas que no sean el inglés”. Major elogia, en este sentido, la apuesta de Edwin Frank, director de la colección NYRB Classics y autor de un ensayo sobre la novela del siglo XX que publicará Seix Barral.

Eduardo Lago, director del Instituto Cervantes de Nueva York, cree que “hay interés por la literatura catalana, aunque en ambientes minoritarios. EE.UU. vive un suerte de provincianismo que le hace ignorar las culturas de fuera. Apenas se conocen dos o tres escritores españoles (Javier Marías y Enrique Vila-Matas son autores de culto, mientras Javier Sierra, Zafón o Mendoza son publicados sin identidad definida). En las grandes editoriales no hay lectores en español y los pocos informes de lectura han de pasar después una servera criba basada en estrictos criterios comerciales. Además, las bibliotecas, una institución muy arraigada en América, están pasando una grave crisis, al igual que las librerías. Muchas han desaparecido.

Nadie sabe en estos momentos qué pasará, porque el libro electrónico ya ha superado al de papel en todos los campos salvo en el de la ficción. Yo creo que la revolución tecnológica favorecerá la buena literatura y cambiará la relación de escritores y lectores. Los grandes perjudicados serán las grandes editoriales, que controlarán menos el mercado. Ya ahora hay signos de un creciente interés por otras culturas, no sólo por las europeas, sino de China o India”.


El colombiano Juan Gabriel Vásques, afincado en Barcelona, gana el XIV Premio Alfaguara 2011

El escritor bogotano obtiene el galardón por 'El ruido de las cosas al caer'. La novela narra la amistad entre dos hombres de distintas generaciones con el trasfondo de la convulsa historia reciente de Colombia

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS Madrid - 21/03/2011
El País

El Premio Alfaguara ha recaído este año en uno de los jóvenes autores en lengua española cuya obra más unanimidad ha despertado en los últimos tiempos: el colombiano afincado en Barcelona Juan Gabriel Vásquez. Nacido en Bogotá en 1973, Vásquez ha obtenido el galardón por El ruido de las cosas al caer, una novela que el jurado ha presentado como "un negro balance de una época de terror y violencia", en una capital colombiana "descrita como un territorio literario lleno de significaciones". Para ese balance, el novelista se vale de los recuerdos y peripecias de Antonio Yammara, empezando por la "exótica fuga y posterior caza de un hipopótamo, último vestigio del imposible zoológico con el que Pablo Escobar exhibía su poder". Al dubitativo Yammara se suma la figura de Ricardo Laverde, un antiguo aviador de tintes faulknerianos que ha pasado 20 años en la cárcel y que, en cierto sentido, representa a la generación de los padres del protagonista.

"Un premio como este me sirve para mantenerme firme en mi idea de la literatura", ha señalado el galardonado por videoconferencia. El jurado de la XIV edición del Premio Alfaguara -dotado con 175.000 dólares (133.306 euros)- ha estado presidido por Bernardo Atxaga y compuesto por el escritor venezolano Gustavo Guerrero, la librera madrileña Lola Larumbe (de la librería Rafael Alberti), la actriz Candela Peña, la narradora y directora de la Casa de América de Madrid Imma Turbau, y Juan González, Director Global de Contenidos de Ediciones Generales de España y América.

Juan Gabriel Vásquez, que amplió estudios en París antes de instalarse en Barcelona en 1999, había publicado dos novelas de (extrema) juventud cuando dio a conocer su obra madura (publicada íntegramente en Alfaguara) con el libro de relatos Los amantes de Todos los Santos (2001). Le seguirían las dos novelas que le han consagrado como uno de los grandes escritores de su generación: Los informantes (2004) e Historia secreta de Costaguana (2007). Si las versiones originales cosecharon los elogios de escritores como Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Javier Cercas o Enrique Vila-Matas, sus traducciones fueron ponderadas por, entre otros, John Banville y Colm Toibin. Vásquez es también autor de la brillante recopilación de ensayos sobre literatura El arte de la distorsión (2009).

Hasta el momento han obtenido el Premio Alfaguara de Novela: Caracol Beach de Eliseo Alberto y Margarita, está linda la mar de Sergio Ramírez (ambos ganadores de la primera edición), Son de Mar de Manuel Vicent, Últimas noticias del paraíso de Clara Sánchez, La piel del cielo de Elena Poniatowska, El vuelo de la reina de Tomás Eloy Martínez, Diablo Guardián de Xavier Velasco, Delirio de Laura Restrepo, El turno del escriba de Graciela Montes y Ema Wolf, Abril rojo de Santiago Roncagliolo, Mira si yo te querré de Luis Leante, Chiquita de Antonio Orlando Rodríguez, El viajero del siglo de Andrés Neuman y El arte de la resurrección, de Hernán Rivera Letelier.

Difusión intercontinental

Todos ellos tuvieron una difusión intercontinental y presentaron sus obras en casi todos los países de habla hispana a lo largo del año de promoción. El éxito de sus obras se ha reflejado también en las traducciones contratadas a otras lenguas y en el interés que ha mostrado el cine en algunas de ellas, como la película Son de Mar, dirigida por Bigas Luna y basada en la novela homónima de Manuel Vicent.

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ENTREVISTA: XIV Premio Alfaguara JUAN GABRIEL VÁSQUEZ Escritor

"La novela ha sido empujada a los márgenes de la sociedad"

CARLES GELI - Barcelona - 22/03/2011
El País

Mirada lejana depositada en el fondo de unos estantes; cabellos obligados a ir lentamente hacia atrás, hacia una trastienda de donde parecen salir también las meditadas respuestas; breves sorbos de cola sin azúcar. Así afrontaba ayer en Barcelona Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) las primeras ajetreadas horas tras saberse ganador del XIV Premio Alfaguara de Novela con El ruido de las cosas al caer, que aparecerá en mayo. Jersey y americana oscuros, sin prisas, a la antigua usanza; exactamente igual que entiende la función de la novela.

Pregunta. Tercera novela suya tras las ya elogiadas Los informantes e Historia secreta de Costaguana y un premio de esta magnitud. Trayectoria intensa...

Respuesta. Bueno, tercera novela oficial. Tengo otras dos que hice cuando tenía 23 y 25 años en Colombia, pero las eliminé.

P. ¿Y eso? ¿Cuáles son?

R. Prefiero no decirlo. Eran novelas de aprendizaje; quiero que nadie las recuerde.

P. ¿Puede pedir eso un escritor? ¿Tiene derecho sobre eso?

R. No sé; en cualquier caso me gustaría que me dejaran olvidar esa parte de mi pasado. Me tomo ese derecho.

P. ¿Qué ruido hacen las cosas al caer?

R. Eso está vinculado al personaje que conoce el protagonista, expresidiario, en cuya vida ha habido muchos aviones que han caído accidentalmente. Son casos reales. Luego el título tiene una densidad metafórica, claro: cómo cae la vida de la gente, sus proyectos familiares y todo en un país dominado por la droga y su mundo de terror como era Colombia.

P. La novela arranca con la caza del hipopótamo que huyó del zoológico que intento montarse el capo de la droga Pablo Escobar.

R. Es uno de los momentos en los que nació en mí la novela: estando en Barcelona me enteré del episodio y me percaté de que con él cerraba una etapa de mi vida, dejaba de preocuparme por si alguien se retrasaba 10 minutos en una cita, un periodo de convivir con el miedo y la angustia, de saber dónde estaban todas las cabinas de teléfonos para, por si estallaba una bomba, llamar en seguida a casa para decir que estaba vivo. Mi generación es contemporánea al estallido del tráfico de drogas. Hemos compartido generación con este negocio: ¿qué implica eso, cómo se crece acostumbrado al miedo, con esa sensación del falso control sobre tu vida..? Eso se plantea el protagonista, cuando mira a su mujer y a su hija...

P. Pero usted hace ya 13 años que marchó de Colombia.

R. Sí, sí, pero ha sido como volver a la casa que abandonaste para cerrar una puerta que habías dejado abierta; también ha influido que me he casado y he tenido dos hijas. Lo de los hijos es, entre otras cosas, descubrir una gama de miedos desconocidos.

P. Esta novela vuelve a ser un motivo para responder preguntas sobre la vida.

R. Sí, sigo viendo la novela como la mejor herramienta para entender el mundo, para iluminar zonas oscuras de la vida aunque sé que eso no está hoy en el centro de la literatura ni del mundo.

P. ¿A pesar de haber recibido un premio como este?

R. Sí. La novela ha sido empujada a los márgenes de la sociedad y la atención mediática que recibe no es proporcional: se suele dirigir a obras o aspectos que no tienen nada importante que decirnos sobre quiénes somos y por qué estamos como estamos. Poco a poco, la comprensión del mundo ha dejado de ser verbal...

P. Su propuesta no es la que sigue la mayoría de su generación. ¿Se siente solo?

R. Tanto como solo..., pero sí tengo vínculos más claros con los escritores de la década anterior, los de los sesenta... Sí, más cerca de Javier Cercas o Alan Pauls que de otros; de los míos, quizá con Mathias Enard. Su Zona es ya una de las grandes novelas de mi generación... Soy un anacronismo; me quedo con Conrad, como puente entre Flaubert y Joyce; aún creo en el lenguaje despegado de la dictadura de la imagen demasiado viva hoy. Y tengo fe en los personajes, seres con muchas aristas, sin ese descreimiento moderno de hoy. Creo a ciegas que el destino individual de alguien que no existe puede decirnos mucho sobre nosotros.

P. Bella razón de la novela...

R. Esa teoría seguro que es motivo de risa, cuando lo lean, en otras escuelas literarias actuales. ¿Sueno a abuelo cansado?

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TRIBUNA: J. ERNESTO AYALA-DIP
El País

El fervor de Juan Gabriel Vásquez

Entre el 2004 y el 2007, el escritor colombiano afincado en Barcelona Juan Gabriel Vásquez publica dos novelas que se ganan inmediatamente el fervor (una palabra muy borgiana, por cierto) de la crítica. Se trata de Los informantes y Historia secreta de Costaguana. Hay libros que gustan y otros que despiertan en uno un casi inexplicable fervor. Sin desatender para nada el valor literario de la primera novela, con su estructura impecable y esa historia casi secreta de la autoridades colombianas persiguiendo nazis y por extensión a todo alemán (incluso judíos alemanes) que se pusiera a tiro durante la administración de Edurado Santos en connivencia con el Gobierno de Roosvelt durante la segunda guerra mundial, sabiendo el acierto de Vásquez al concebir de esta manera un tipo diferente de novela política en el contexto de las novelas políticas que se escriben en Latinoamérica, este crítico expresó su fervor por un libro de cuentos, probablemente el mejor libro de cuentos que se publicó en español el año 2008. Me refiero a Los amantes de Todos los Santos. Los siete relatos que lo componen son seda pura, lo son por el arte de imaginar sus historias y por el no menos difícil arte de plasmarlos mediante una escritura que termina siendo a la postre su carne y su alma.

Juan Gabriel Vásquez se ha declarado alguna vez admirador de dos novelas capitales de Philip Roth: Pastoral americana y La mancha humana. Le interesan estas novelas porque de alguna manera plantean algunos de los grandes enigmas de la vida contemporánea de Estados Unidos: enigmas privados que conducen irremediablemente al corazón de los problemas públicos americanos. Así se entiende el hecho de que acometiera Los informantes. Se cita a Hemingway, a Auster, a Borges, buscándole afinidades. Habría que sumar a Conrad, al que dedicó una biografía.

Vuelvo al libro de mi fervor por la literatura de Juan Gabriel Vásquez. Los amantes de Todos los Santos. Esos siete cuentos que nos ponen ante la culpa y el sentimiento de extrema soledad. Me importa ahora recordar la experiencia de intensidad narrativa que experimenté con su lectura. Y la sensación de eso que se suele llamar madurez artística. Un tópico seguramente, pero que como los buenos tópicos nos allana el camino de la admiración impostergable. Pocas veces leyendo un relato, como el que presta título al volumen, sentimos que nos introducen en la atmósfera de una novela corta. Con su misma exigencia sintética y ese misterioso tono para sugerirnos una dolorosa incertidumbre.

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JORGE VOLPI XIV Premio Alfaguara

Intérprete de las tinieblas
El País

Como apasionado lector de Los informantes, de Historia secreta de Costaguana y de El arte de la distorsión, entre otros de sus libros, no puedo sino celebrar el premio a Juan Gabriel Vásquez. Aunque es un poco menor que yo y acaso pertenece a una promoción distinta de la mía, he tenido oportunidad de seguir su trabajo desde hace más de 10 años. Y, si algo he admirado en él desde el principio, ha sido su coraje narrativo y su voluntad de reflejar, con una escritura pulcra y ambiciosa, los desafíos que enfrenta el individuo frente a las aplastantes fuerzas de su tiempo.

n su caso, resulta ya inútil decir que la vieja distinción entre lo universal y lo local carece de relevancia. E incluso ha llevado esta consigna al extremo, atreviéndose a retratar la selva tropical sin necesidad ni de imitar ni de oponerse a García Márquez, a quien, en un brillante artículo, elogió como un autor realista. Su Colombia, donde no vive desde hace una década, nada tiene de exótico: es un territorio tan abismal, enrevesado y terrible (o fantástico) como Nueva York, París y Londres (o el Congo). Como muchos de sus coetáneos, Vásquez no ha necesitado liberarse del yugo del realismo mágico: lo ha subvertido con la ambigua contundencia de sus protagonistas sin renunciar a un estilo musical y expansivo. Pero a diferencia de la mayoría no ha esquivado la disección social en aras del aura supuestamente apolítica de su generación, sino que en cada libro se ha sumergido a fondo en los dilemas éticos que agobian a sus personajes. Con lucidez y sin estridencias, ha explorado un escenario en apariencia tópico, le ha arrancado brutalmente todos sus clichés y lo ha exhibido, drástica y minuciosamente, con una nueva luz. Es, sin duda, uno de los escritores que, sin parecer ya latinoamericanos, mejor han sabido internarse en las tinieblas de América Latina.

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HÉCTOR ABAD FACIOLINCE XIV Premio Alfaguara

Un verso envidiable como aperitivo


HÉCTOR ABAD FACIOLINCE 22/03/2011
EL País

Hace muchos años, cuando Juan Gabriel Vásquez no había publicado ningún libro todavía, y cuando ni siquiera nos conocíamos personalmente, tuvo la gentileza de prestarme el pequeño apartamento donde vivía en París. Un amigo suyo de entonces, Santiago Gamboa, le había explicado que a mí no me sobraba la plata, y que como él estaba de viaje por la India, tal vez me lo podía dejar por tres o cuatro días. Así fue.

Es muy raro invadir el espacio privado de un colega. Quieras o no, por muy prudente que seas y por muy poco que quieras ver, algo ves. Sin husmear, uno husmea. Además, la casa de Vásquez no estaba preparada para ninguna visita. Había dejado todos sus papeles a la vista, como alguien que se muere de repente. Un cuaderno escrito a mano (abierto), con las reflexiones de la última página. Un cuento impreso, que leí, pero que yo pensé que sería alguna traducción suya de algún buen escritor belga, y que luego leí publicado en uno de sus primeros libros...

Me impresionó el orden y la precisión de las palabras. Me impresionó la obsesión por el oficio, en alguien que tenía muchos menos años que yo, y que todavía no había tenido ese bautizo de sangre y de fuego que es publicar el primer libro. Los libros que leía, en varias lenguas distintas (algunos serían luego incluso traducidos por él), estaban también escogidos con un gusto certero, impecable. Lo último que me llamó la atención fue su vecina. Al mediodía, sin falta, llegaba una rubia despampanante a la terraza de un apartamento que se veía desde su ventana. Allí la rubia se quitaba la ropa, se echaba en una tumbona a tomar el sol como Alá la trajo al mundo, y, lo más misterioso, durante todo el tiempo se chupaba el dedo pulgar con una voracidad de caníbal. De esos libros, de esas palabras, de ese orden y también de esas visiones se nutría la vida de Juan Gabriel Vásquez en París, su vida de estudiante y futuro escritor que se sabía ya escritor.

Desde entonces comprendí, sin haber leído nada suyo (solo esas dos páginas en el diario o cuaderno que había dejado abierto como una tentación, solo ese cuento "belga") que llegaría a ser un gran escritor. El gran escritor que luego demostró ser, primero con Los informantes y luego con Historia secreta de Costaguana. Sus novelas combinan una extraordinaria precisión de palabras con historias armadas a la perfección y además con una complejidad ética y vital nada comunes en la actual literatura hispanoamericana. La armazón se manejaba con la habilidad técnica de los mejores escritores ingleses, y quizá también con la muy sana influencia de Vargas Llosa.

No he tenido el gusto de leer todavía la novela que acaba de ganar el premio Alfaguara. Solo su título es ya un verso envidiable, impecable: El ruido de las cosas al caer. Solo con esta tapa, con este aperitivo, y con la misma intuición que tuve hace ya muchos años en París, estoy seguro de que será una gran novela. Una larga experiencia me lo dice: de Juan Gabriel Vásquez uno puede esperarse siempre lo mejor.

La Iglesia española celebra el Día de Hispanoamérica




«Jóvenes misioneros para un continente joven», bajo este lema la Iglesia española celebra este domingo el Día de Hispanoamérica, una jornada misionera en favor de las iglesias más necesitadas de América Latina. Desde 1959 se viene celebrando en las diócesis de España esta campaña en la que los sacerdotes y laicos misioneros en América son los grandes protagonistas. La Comision Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias se encarga de su organización, supervisa la colecta de las misas y la hace llegar a su destino. Con ese motivo, el obispo de Jaén, Ramón del Hoyo, escribe la siguiente carta pastoral:

La voz de los Obispos de las Diócesis españolas se ha escuchado, de forma constante, urgiendo respuestas misioneras de sus fieles, en continuidad con su fecunda historia en el campo de la misión.

1. Como escribo en la Presentación de esta jornada a nivel nacional, en nombre de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, la tarea de la evangelización de los jóvenes es de suma importancia.

En la Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, recuerda, Su Santidad Benedicto XVI que "los jóvenes son ya desde ahora miembros activos de la Iglesia y representan su futuro". Debemos, por ello, tomar todos conciencia de la necesidad del anuncio claro del Evangelio de Jesucristo y de que se necesitan "testigos y maestros que caminen con ellos y los lleven a amar y comunicar a su vez el Evangelio, especialmente a sus coetáneos, convirtiéndose ellos mismos en auténticos y creíbles anunciadores." (n. 104)

2. Vamos quemando etapas que nos acercan cada día más a la JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD. Vemos cómo el Papa nos invita a todos los fieles a ser testigos y maestros que caminamos con los jóvenes para amarles, comunicarles el Evangelio de Jesucristo y despertar su vocación misionera, propia de bautizados.

Esta jornada será una buena oportunidad para insistir ante los fieles, sobre todo ante los jóvenes, que están llamados e invitados continuar la obra misionera que, de manera providencial, iniciaron nuestros antepasados en América. Decirles que el setenta por ciento de los misioneros y misioneras de las diócesis españolas en la actualidad se encuentran en aquel continente. Invitarles para que piensen que es Dios quien llama y que, si escuchamos su voz, él pone todo lo demás, sirviéndose de mil circunstancias y mediaciones. Así nacieron estas vocaciones misioneras y de la misma fuente brotarán los futuros relevos.

Han sido muchos miles de cristianos españoles los que han sido testigos vivos de su fe en aquellas queridas tierras hermanas del gran continente americano. De su fe brotó un amor vivo para llevarles el tesoro del evangelio porque, como dice Su Santidad el Papa a los jóvenes en el Mensaje para la próxima Jornada mundial de la juventud: "Cristo no es un bien sólo para nosotros mismos, sino que es el bien más precioso que tenemos que compartir con los demás. En la era de la globalización, les dice el Santo Padre, sed testigos de la esperanza cristiana en el mundo entero: son muchos los que desean recibir esta esperanza." (n. 5).

En el Mensaje de la Pontificia Comisión para América Latina con motivo de esta jornada, en apoyo a cuanto expresa el Papa a los jóvenes, se dice también que "el Señor dirige incansablemente su mirada de amor hacia cada hombre y mujer que peregrina en la tierra y le llama a seguirlo. Pero Él tiene una mirada especial para los jóvenes, a quienes invita también hoy a ser discípulos suyos y misioneros en medio del mundo. A algunos, ciertamente, los llama a seguirle más de cerca para que consagren su vida al anuncio del Reino o a configurarse a su corazón sacerdotal a través del ministerio del sacramento del Orden." (n. 3)

4. Puedo asegurarles que esta invitación es más que un deseo. Es verdadera realidad en nuestra Iglesia diocesana, y en las demás Iglesias de España.

El pasado mes de diciembre enviábamos desde la Escuela de Formación misionera en Madrid a cerca de treinta nuevos misioneros, casi todos jóvenes. El destino de la mayoría era Hispanoamérica y el grupo lo formaban sacerdotes, consagrados y fieles laicos.

De los trece sacerdotes del clero secular que, en el año 2010, han salido de las Diócesis de España a distintos países del continente americano, uno de ellos es de esta Iglesia de Jaén: D. Carlos Moreno Galiano. Saben que se encuentra en Ecuador, en el Vicariato Apostólico de Esmeraldas, junto al compañero, también sacerdote, D. Luis Fernando Criado Reca. Ambos forman parte de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA), que apoya la Conferencia Episcopal Española. Les recordamos y apoyamos ante el Señor.

Debemos agradecer también a la Delegación Episcopal de Misiones su interés y entrega ejemplar en la coordinación y animación misionera en el territorio diocesano. Gracias, en nombre de todos los diocesanos. No cesemos en nuestras oraciones y generoso apoyo en favor de los programas misioneros en sus diversas jornadas anuales. Esta, en concreto, les recuerdo, se encomienda de forma especial, incluida la colecta, a los Arciprestazgos de la Virgen de la Capilla y de Nuestra Señora del Valle, de Jaén, y al de Mágina, como obra en la Agenda diocesana para el presente curso pastoral.

Que María Santísima, Reina de las Misiones, cuide e interceda por todos los misioneros y misioneras, en especial los de esta Iglesia de Jaén, en Hispanoamérica.

Con mi saludo y afecto en el Señor.

+ RAMÓN DEL HOYO LÓPEZ

OBISPO DE JAÉN

En Casa América-Catalunya: Con Héctor Abad Faciolince, Alma Guillermoprieto y Araceli Manjón-Cabeza

Unanimidad en el primer debate de Casa Amèrica Catalunya sobre el combate contra las drogas: el prohibicionismo ha fracasado y hay que avanzar hacia la legalización.

Barcelona : 25/02/2011

El debate “Drogas: ¿combate en punto muerto?” ha sido intenso y clarificador gracias a la nítida y argumentada postura de los escritores y periodistas Alma Guillermoprieto (México) y Héctor Abad Faciolince (Colombia) y de la profesora de Derecho Penal y ex directora general del Plan Nacional sobre Drogas español, Araceli Manjón-Cabeza. Los tres han coincidido en calificar de “fracaso absoluto” la guerra contra las drogas y han abogado por avanzar hacia su legalización. “La prohibición ha regalado el negocio al ‘narco’. No se puede seguir con la locura de este sistema. La legalización es necesaria”, ha dicho Manjón-Cabeza. Antoni Traveria, director general de Casa Amèrica Catalunya ha moderado e introducido el acto aludiendo a los más de 30.000 muertos en México en tan sólo cuatro años de “guerra contra las drogas”. El drama mexicano es hoy día la punta de lanza de los devastadores efectos de la represión del narcotráfico. Alma Guillermoprieto conoce muy bien sus circunstancias: “Los jóvenes tienen una razón para morir, la obsesión por el consumo. Están dispuestos a matar o dejarse morir por un coche todoterreno o por una gorra de beisbol”. Para la intelectual mexicana, otros elementos esenciales son el machismo de la violencia, “con hombres que coleccionan mujeres y mujeres que se dejan coleccionar”; religiones inventadas expresamente, como el culto a la Santa Muerte, y la “inoperancia absoluta” de la justicia, que provoca “un desamparo institucional ante una guerra imbécil que no es nuestra y en la que, sin embargo, estamos peleando”. Según Héctor Abad Faciolince, la guerra contra las drogas es también “ridícula y absurda”. “Hay que despojar este tema de hipocresía y moralismos absurdos y hablarlo de forma abierta”, sostiene. “En Colombia es un círculo vicioso que ya dura 25 años y que seguirá reproduciéndose una y otra vez como un monstruo mitológico”. Y añade: “defender la legalización no es defender a los ‘narcos’ sino todo lo contrario”. Según el escritor de Medellín, el único sistema posible para reducir el daño del consumo de drogas es la educación y la información, “que la gente sepa que no existe la sobredosis de marihuana”.

No menos contundente se ha mostrado Araceli Manjón-Cabeza, a pesar de su inequívoca procedencia del “sector de la represión”. “O suavizamos la prohibición eliminando sus excesos u optamos por la legalización del cultivo, producción y venta de drogas. El fracaso hoy día es absoluto y hay mayor demanda y mayor oferta”. La jurista admite que plantear la legalización puede dar “vértigo” porque nadie ha conocido un mundo sin prohibición de las drogas –empezó en 1901–, “pero hay que romper el tabú de que supone perder el control”. Y pone el dedo en la llaga: “muchos no tienen interés en legalizar la droga porque perderían el negocio”.

En este punto, el del negocio, Guillermoprieto ha apuntado que “un kilo de marihuana vale 8.000 dólares cuando debería valer lo mismo que un kilo de perejil” y ha vaticinado que la “inevitable” legalización de las drogas “en 5 o 10 años” no va a resolver, sin embargo, la criminalidad ya que las organizaciones de narcotraficantes también controlan el tráfico de mujeres y niños, la prostitución y la inmigración ilegal. “Y hay un ejército de jóvenes sin educación y sin futuro”.

Puñetazo en la mesa

Manjón-Cabeza cree, efectivamente, que México ha perdido esta guerra “con un reguero de sangre sin precedentes”. “México debería dar un puñetazoen la mesa contra los Estados Unidos y liderar la exigencia de una discusión en Naciones Unidas sobre la suavización del prohibicionismo o la legalización de las drogas”, ha subrayado.

La ex directora del Plan Nacional sobre Drogas,decepcionada con la política de la ONU en la materia –“en México, hace unos meses, practicaba un fundamentalismo atroz” – ha mostrado su indignación con Yuri Fedotov, director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC): “El zar anti-drogas tiene la postura más reaccionaria posible, con desprecio hacia los consumidores”, ha señalado.

Para Abad Faciolince, todo esto demuestra que en las drogas hay un “discurso del miedo, es un tema de terror. Por ello, abogar por su legalización no es popular”. En opinión del escritor, sin embargo, hay pasos significativos: “Barack Obama y Juan Manuel Santos, presidentes de los Estados Unidos y Colombia respectivamente, han admitido que se puede discutir sobre la legalización”.

Casa Amèrica Catalunya trabaja para que a finales de mayo, los ex presidentes de Colombia y Brasil, Ernesto Samper y Fernando Henrique Cardoso expongan su pronunciamiento favorable a la legalización, de la que también se han mostrado partidarios otros ex presidentes de Gobierno como el mexicano Ernesto Zedillo o el español Felipe González.

“Hay que dar un poco de chispa a la utopía y éste es un momento ideal”, ha señalado Manjón-Cabeza tras subrayar que el sistema de permisividad holandés con las drogas “funciona bien y no plantea problemas”. Alma Guillermoprieto ha recordado que “las soluciones a nivel local o europeo no arreglan el problema de los países productores de droga” aunque estima interesante que “la crisis sea físicamente visible desde el otro lado de la frontera”, en alusión a que desde la ciudad texana de El Paso se puede ver el humo de los disparos en la mexicana Ciudad Juárez.

“Se trata de una batalla para lograr que hayan menos muertos y asesinados y no para rebajar el consumo, que se combate con educación e información”, ha resumido Abad Faciolince.


Un kilómetro y medio de festejos en Uruguay

Especial Bicentenario
Uruguay

El próximo domingo 27 de febrero de 2011 se dará inicio a la primera actividad oficial del Bicentenario Uruguay. La misma tendrá lugar en la rambla de la ciudad de Mercedes (Soriano), donde se desarrollarán los festejos conmemorativos del Grito de Asencio. La zona contará con un área de recreación y deporte, una plaza gastronómica y tres escenarios a lo largo de un kilómetro y medio, donde se presentarán artistas consagrados, así como los nuevos exponentes de la música popular uruguaya.


programación




¿Qué se conmemora?

Con motivo de la celebración del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental enmarcamos los festejos en un espacio de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que convoque a los uruguayos más allá de toda frontera a recordar juntos un momento de su historia y a proyectar su futuro. Estos valores fundamentales nos permitirán repensar nuestras identidades en la ocasión de rememorar aquellos hechos que durante el año de 1811 formaron parte de los procesos regionales que determinaron, a través de distintos ensayos de organización política, la formación de nuestro país y de otras repúblicas en la región. Estos años de conmemoración nos permitirán afirmar nuestro sentido de pertenencia como sociedad uruguaya y asegurar la integración de las diversas identidades que nos caracterizan. Todo ello se suma a la idea de construcción de la república, como uno de los principales fundamentos de la tradición del artiguismo que queremos sostener aún en nuestros días.

Por tratarse de valores que surgen de nuestro pasado histórico, están presentes en la actualidad y nos inspiran para la construcción de un futuro más integrador, próspero y de avanzada.

En la conmemoración recordaremos acontecimientos como lo fueron en 1811, el “Grito de Asencio” que marcó el comienzo de la insurrección de este lado del Uruguay (28 de febrero), la Proclama de José Artigas a sus Compatriotas, desde el Cuartel General en Mercedes (11 de abril), la Batalla de Las Piedras (18 de mayo) que tuvo como consecuencia el sitio a la ciudad de Montevideo, la Asamblea de la Quinta de la Paraguaya en la que José Artigas fue elegido como Jefe de los orientales (10 al 23 de octubre) y su culminación en el “Éxodo” entre el 23 de octubre y las primeras semanas de diciembre en que los orientales finalmente cruzaron el río Uruguay para instalarse en el Ayuí.

En esta conmemoración se espera la participación de los actores de los procesos del pensamiento y de la construcción política, del mundo del trabajo, de la educación, de la creación artística en todas sus manifestaciones, del deporte, de las comunidades locales y de los uruguayos en el exterior.

Las celebraciones y festejos que haremos fortalecerán nuestras identidades porque nos proponemos reflexionar sobre la larga búsqueda de doscientos años hasta llegar a ser quienes somos. Será una ocasión para reafirmar el respeto por nuestras diferencias así como la posibilidad de encontrar factores de comunidad que nos permitan participar de diversos procesos sociales. Como ocurrió durante el Éxodo, en el que marcharon mujeres y hombres de la ciudad, de las villas y del campo, comerciantes y hacendados, esclavos y negros libres, zambos, criollos pobres e indios incorporados a la sociedad colonial o en sus comunidades autónomas, que encontraron en esos procesos sociales y políticos una oportunidad para resguardar sus posesiones, encontrar un espacio de poder político, cambiar su condición o participar de una esperanza de libertad.

Libertad, igualdad, justicia y solidaridad son principios que nos integran porque respetamos las diferentes concepciones que tiene cada habitante del país y porque nos permiten disfrutar, sin temor a las discrepancias, de la convivencia y de la construcción colectiva.

Así la celebración del Bicentenario será de todos y de cada uno de nosotros, sean cuales fueren los ideales que podamos sostener, las creencias individuales y las maneras diversas de interpretar nuestra historia. Será un tiempo en el que cada ciudadana y cada ciudadano podrán verse a sí mismos, reflexionar sobre aquello que los hace sentir entre iguales y les posibilita vivir integrados en la comunidad de los uruguayos dentro y fuera del país.

Una historia para reflexionar:

Los procesos que culminaron con la formación de de nuestro país han construido formas de pensar y hábitos culturales que se identifican con nuestro carácter y con una cultura nacional. Este núcleo de ideas y sentimientos comunes son los que nos consolidan en la diversidad y en la unión. Nos han dado la entereza y la valentía necesarias para que las sucesivas generaciones de uruguayos pudiéramos enfrentar, a través del tiempo, muchas situaciones adversas.

Por estas razones es importante reflexionar sobre nuestra Historia, conocer aquellos hechos que algunos consideran fundacionales de la nacionalidad mientras que otros los enmarcan en diversos procesos de organización de los estados en la región rioplatense, recuperar las distintas identidades étnicas y sociales de las personas que participaron de la revolución en múltiples modalidades, generar pensamiento crítico sobre el pasado, debatir con respeto por todas las opiniones y todas las visiones particulares e individuales y, finalmente, también es importante divulgar nuestras particularidades ya que nos caracterizan y enorgullecen.

Un presente para vivir:

En estos doscientos años se ha construido una sociedad con un sentido de pertenencia a nuestro suelo, a nuestro pasado y a ciertos comportamientos culturales que nos son comunes, “que nos permiten ser de un modo parecido pero ligeramente diferentes, según la visión que cada uno tiene del mundo”.

Entendemos hoy que es necesario incrementar ese sentimiento, fortalecer la libertad, la independencia y la construcción permanente de nuestro ser colectivo: otorgar este sentido a los festejos en el camino del respeto a la diversidad y en el disfrute y el compromiso del ciudadano respecto del presente del que es protagonista.

Por estas razones tenemos que celebrar, respetar la identidad diversa de colectividades, grupos y personas, apreciar los cambios constantes porque ellos nos permitirán continuar desarrollándonos como una sociedad con características culturales propias.

Un futuro para proyectar:

Las oportunidades para construir y transformar exigen adaptación a los cambios, reconocer que vivimos en un país que otros construyeron así como nosotros construimos para las nuevas generaciones. Asimismo estas oportunidades exigen una actitud colectiva de participación y reconocimiento en lo que tenemos en común, que nos identifica y distingue pero que nos une también a otros pueblos en la región, en el continente y en el mundo, en la oportunidad del Bicentenario de aquellos procesos políticos que conmovieron a Europa y América en el lapso de unos pocos años.

El futuro como creación desde el presente, según el pasado histórico que es necesario revalorizar, es posible con la participación de todos. Seremos y nos transformaremos de continuo sin perder la personalidad colectiva ni la convivencia republicana.

Por lo tanto para un país en crecimiento, también es importante forjar posibilidades de trabajo, tener motivos para la esperanza, educar para un pensamiento crítico, autónomo y con futuro, favorecer la investigación, la innovación, la justicia y el respeto por la persona y la diversidad en todos los órdenes de nuestra vida social.

Con motivo de la celebración del Bicentenario del Proceso de Emancipación Oriental, enmarcamos los festejos en un espacio de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que convoque a los uruguayos más allá de toda frontera a recordar juntos un momento de su historia y a proyectar su futuro.

Comisión Bicentenario

www.bicentenario.uy

Viaje del Sr. Cardenal Arzobispo de Barcelona, Dr. Lluís Martínez Sistach, a la República Dominicana


Realizó un conjunto de actividades pastorales y fue investido doctor honoris causa por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) de Santiago de los Caballeros

Del 30 de diciembre de 2010 al 9 de enero de 2011, el Sr. Cardenal Arzobispo hizo un viaje a la República Dominicana, invitado por el arzobispo de Santiago de los Caballeros, Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio, y por el cardenal de Santo Domingo Nicolás de Jesús López Rodríguez, presidente de la Conferencia Episcopal del país. El Dr. Martínez Sistach, al que acompañaba Mn. Robert Baró, realizó un
intenso programa de actividades pastorales y estableció contacto con las iniciativas apostólicas realizadas en aquella tierra por obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la archidiócesis de Barcelona. También fue una oportunidad para recordar la presencia de hijos de Cataluña en los primeros pasos de la evangelización de América tras el descubrimiento. Y, pasando del pasado al tiempo actual, nuestro cardenal aprovechó el viaje para mantener contactos con un buen grupo de sacerdotes de ese país que han hecho los estudios de Liturgia en el Instituto Superior de Barcelona y que actualmente animan la pastoral litúrgica en las diócesis de la República Dominicana, con resultados bien visibles por la calidad de las celebraciones.

El día 30 de diciembre, a su llegada al aeropuerto de Santo Domingo, mantuvo una entrevista con el ministro de Educación del país. Después, en la Casa de la Iglesia de la archidiócesis, gestionada por miembros del Camino Neocatecumenal, saludó a dos familias originarias de
nuestra archidiócesis que colaboran como laicos misioneros en Santo Domingo y en Haití.

El 31 de diciembre, en el barrio Herrera de la capital, visitó la comunidad de Religiosas Concepcionistas que llevan la obra titulada "La Hora de Dios", de la que es superiora la hermana María Rosa Baqué Sistach, prima del Sr. Cardenal, que trabaja en el país desde hace cuatro décadas. Por la noche celebró la eucaristía y cenó con todas las religiosas de la provincia.

El día 1 de enero presidió la celebración de la eucaristía en la catedral de Santiago, que es la catedral primada de América. Concelebró con el arzobispo de Santiago y otros prelados. Asistieron el vicepresidente del gobierno del país, varios ministros y representantes del cuerpo diplomático acreditado. Por la noche, visitó la casa provincial de las Carmelitas Teresas de San José, donde trabajan dos religiosas del arzobispado de Barcelona. Al encuentro asistieron también las religiosas de las otras comunidades.

El 2 de enero visitó y celebró la eucaristía en la catedral de La Vega, una de las primeras diócesis de América -junto con Santo Domingo y San Juan de Puerto Rico- y que actualmente celebra los quinientos años de su creación. En este lugar, Ramón Pané, hermano lego catalán, fue el primer evangelizador y catequista de América y también el primer etnólogo y antropólogo, ya que se dedicó a estudiar la lengua y costumbres del pueblo taíno. Allí se administraron los primeros bautizos en tierras americanas.

El cardenal fue declarado huésped distinguido de la ciudad y compartió la comida con la comunidad de Franciscanas de los Sagrados Corazones, donde está destinada la anterior superiora de la comunidad de esta congregación que desde sus orígenes trabaja en la Obra
Benéfico- Social del Niño Dios, de nuestra diócesis. Por la tarde, visitó el "Santo Cerro" y allí celebró la eucaristía en la basílica de "Nuestra Señora de las Mercedes", advocación tan unida a nuestra ciudad, y que es la patrona de la República Dominicana. En ese lugar, según la tradición, el almirante Cristóbal Colón plantó la primera cruz en el continente americano.

El día 3 de enero presidió la eucaristía y compartió la jornada con la Conferencia Episcopal del país, reunida en sesión plenaria en Santo Domingo. Mantuvo una entrevista con el gobernador de Santiago y con los miembros del llamado Plan Estratégico de Santiago de los Caballeros, en el que colaboran entidades barcelonesas. El día 4 de enero presidió la celebración de la eucaristía en la catedral de Santiago e hizo varias declaraciones a los medios de comunicación
locales.

El día 5 de enero celebró la santa misa en la parroquia de Cristo Rey de Puerto de la Plata, lugar donde el cardenal fue acogido como visitante destacado, así como en otras ciudades como Santiago, La Vega y La Isabela.

El día 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, celebró la eucaristía en La Isabela, diócesis de Puerto Plata, en la que concelebró con varios arzobispos, obispos y presbíteros, entre los obispos estaba el obispo auxiliar de Nueva York. La Isabela fue la primera ciudad fundada por europeos del continente americano donde el padre Bernat Boïl, que acompañó a Colón en su segundo viaje a América, celebró la primera misa en ese continente el 6 de diciembre de 1494.

En aquella misa había una imagen de la Virgen de Montserrat, ya que el padre Boïl, miembro de la Orden de los Mínimos, fue también superior de los ermitaños de la montaña de Montserrat. Tras la misa, acompañado de las autoridades provinciales y locales, el cardenal visitó los restos arqueológicos del asentamiento de La Isabela, especialmente la antigua capilla y la casa del almirante Colón. Por la noche, también asistió al acto infantil de clausura de la fiesta de los Santos Reyes, celebrado a la entrada de la ciudad, acto en el que acompañaron
nuestro cardenal arzobispo el obispo y la gobernadora de Puerto Plata.

El día 7 de enero, fiesta de Sant Ramon de Penyafort, de buena mañana,
presidió una eucaristía con motivo de celebrarse el Día del Legislador de la República Dominicana. Asistieron numerosos representantes de la administración de la justicia. Al mediodía participó en un acto institucional celebrado en el Ayuntamiento de Santiago y comió en la Casa de España.

A las seis de la tarde, en la sede de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) en Santiago, la primera universidad privada de la República Dominicana, tuvo lugar el acto de concesión del doctorado honoris causa por esta universidad a nuestro cardenal
arzobispo. Asistieron al acto el cardenal de Santo Domingo, el nuncio del Santo Padre en el país y Haití, el arzobispo de Santiago y gran canciller de la Universidad y otros miembros del episcopado del país, así como el rector y los miembros del claustro de profesores y estudiantes. Nuestro cardenal pronunció la lección doctoral sobre el tema "La presencia pública de la Iglesia en la sociedad", remarcando algunos aspectos de la experiencia española sobre esta materia que pueden resultar aleccionadores para la experiencia de los países
latinoamericanos.

El 8 de enero nuestro cardenal visitó la fundación León Jimenes, en Santiago de los Caballeros y por la noche regresó a Barcelona.


Muere el historiador y ex militar Gabriel Cardona

Gran amigo de nuestra Fundación, damos el pésame a su familia.

Autor de más de 30 libros, abandonó el ejército tras el golpe de Estado del 23-F, para dedicarse a la docencia universitaria El historiador y militar Gabriel Cardona ha fallecido hoy miércoles 5 de enero a los 72 años en Barcelona, según ha confirmado a Efe Ediciones Destino, editora de las obras del que fue uno de los fundadores de la Unión Militar Democrática (UMD).

Destino tiene previsto publicar este mes su libro "Las torres del honor", que es el relato de un miembro de la UMD que vivió desde las salas de banderas de los cuarteles militares españoles el golpe de Estado del 23-F de 1981.

La obra da también testimonio de la transición en el Ejército, una institución entrenada y educada para garantizar la supervivencia del franquismo aún después de muerto Francisco Franco.

Nacido en la localidad menorquina de Es Castell en 1938, Cardona pertenecía a una familia de militares y además de cursar la carrera militar para seguir la tradición familiar, se doctoró en Historia por la Universidad de Barcelona.

Su oposición al franquismo le llevó a formar parte del grupo fundacional de la Unión Militar Democrática, y dejó el Ejército tras el intento de golpe de Estado del 23-F para dedicarse a la enseñanza de la Historia en la Universidad de Barcelona.

Entre la abundante bibliografía creada por Cardona destacan libros como "El poder militar en la España contemporánea hasta la guerra civil" (1983), "Franco no estudió en West Point" (2002), "El gigante descalzo: El ejército de Franco" (2003) o "Los Milans del Bosch: Una familia de armas tomar" (2005).

También escribió "Historia militar de una guerra civil" (2006), "El poder militar en el franquismo" (2008), "Alfonso XIII, el rey de espadas" (2010) y "Cuando nos reíamos del miedo" (2010).

Vargas Llosa elogia la libertad de la Barcelona en la transición y carga contra el nacionalismo

La Vanguardia

Con un sentido 'Elogio de la lectura y la ficción', el escritor peruano, Mario Vargas Llosa, agradeció este martes el premio Nobel de Literatura en el tradicional discurso de aceptación en la Academia Sueca de Estocolmo.

En su alocución, Vargas Llosa ha repasado sus referentes tanto literarios como vitales, todo aquello que, en definitiva, le ha convertido en el escritor que ha logrado tan prestigioso premio. Entre ellos, ha citado Barcelona, ciudad en la que vivió durante cinco años en la década de los setenta y por la que siempre ha sentido un enorme agradecimiento.

De la capital catalana, el escritor peruano ha recordado su capacidad para abrirse culturalmente al exterior en los últimos compases del franquismo y la ha bautizado como la capital cultural de América Latina porque era donde todos los artistas del continente "tenían que estar" . Según Vargas Llosa, "ninguna ciudad aprovechó tanto y mejor que Barcelona este comienzo de apertura ni vivió una efervescencia semejante en todos los campos de las ideas y la creación".

El escritor peruano se ha deshecho en elogios para aquella Barcelona, a la que recuerda como la "Torre de Babel" en la que "escritores españoles y latinoamericanos se mezclaron y fraternizaron".

La cita a la Barcelona de esa época se enmarca en un parte del discurso en el que ha homenajeado a su segunda patria, España. Vargas Llosa, que tiene la nacionalidad española además de la peruana, ha felicitado al país por su transición democrática, que ha calificado de "una de las mejores historias de los tiempos modernos". Seguidamente, ha lanzado duros dardos contra el nacionalismo en general y, en concreto, en España, a los que ha llamado "plaga incurable del mundo moderno".

Tributo a la literatura

Gran parte del discurso de Vargas Llosa le sirvió para elogiar a su gran "pasión", la literatura. De ella, destacó que, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión. El escritor peruano aseguró que, sin las ficciones, el hombre sería menos consciente de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible, y del infierno en que ésta se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión.

En su discurso, Vargas Llosa rindió homenaje a su madre y a sus maestros, entre quienes citó a Flaubert, Faulkner, Joanot Martorell, Cervantes, Dickens, Tolstoi o Thomas Mann.

España y América a fondo

Especial Bicentenario
Ensayo
FIETTA JARQUE 27/11/2010
El Pais


ENSAYO. Si para algo puede servir la conmemoración de los bicentenarios de las independencias latinoamericanas, debería ser, al menos, para profundizar un poco más en el conocimiento y el análisis de lo que sucedió entonces y la evolución de los acontecimientos hasta ahora. Y hacerlo desde las perspectivas actuales de la historiografía. La colección América Latina en la Historia Contemporánea (Fundación Mapfre/Taurus) ha emprendido ese proyecto de manera seria y ambiciosa a través de la publicación de casi un centenar de libros encargados a más de 400 especialistas de 25 países, que irán apareciendo a lo largo de cuatro años. De momento se han editado tres libros. Dos de ellos se encuadran dentro de la serie Crisis imperial e independencia, y están dedicados a España (dirigido por Jordi Canal y coordinado por Manuel Chust) y Argentina (dirigido por Jorge Gelman). La invasión de las tropas napoleónicas a la península Ibérica y las primeras rupturas contra el modelo colonial en los territorios de ultramar son el punto de inicio de estos tomos. Uno de los criterios adoptados para esta colección es mantener ciertas estructuras comunes, como una cronología y esquemas que permitan comparar los diferentes procesos históricos. También se procura que el lenguaje utilizado no sea demasiado académico o especializado sino que sea accesible al lector culto. A lo largo de la elaboración de estos libros se ha realizado un trabajo de recopilación de documentos gráficos que han dado como resultado una colección complementaria con libros ilustrados que se estrena con el titulado Chile a través de la fotografía 1847-2010. Con ello se pretende crear también un banco de imágenes de la historia de cada país.

España. Crisis imperial e independencia. Jordi Canal. 372 páginas. 17,50 euros. Argentina. Crisis imperial e independencia. Jorge Gelman. 330 páginas. 17,50 euros. Chile a través de la fotografía 1847-2010. Fundación Mapfre/Taurus. 367 páginas. 29 euros.

El relato catalán

El País
JORDI SOLER 31/10/2010



Hay políticos catalanes que solo saben mirarse el ombligo. Pasan por alto que Cataluña ha cambiado de modo vertiginoso, que lleva años abierta al mundo, que ha absorbido de forma irreversible a gente de otros países Qué es ser catalán? Hace unos meses, una pregunta como esta -¿qué es ser francés?- metió al Gobierno de Nicolás Sarkozy en un berenjenal. A la hora de definir el genio de los pueblos cada persona tiene su idea, cada uno, según su cultura y su experiencia, reduce ese genio a tres o cuatro tópicos, y al final resulta que ser catalán, o francés o mexicano es, como diría Borges, un acto de fe.

Yo esta pregunta la respondería desde mi punto de vista: soy hijo de una familia barcelonesa que emigró a Veracruz, México, donde ser catalán consistía en sumar un ramillete de variables tales como llamarme Jordi, oír a Joan Manuel Serrat, seguir los resultados del Barça en el periódico, cantar el Sol solet y el Cargol treu banya, comer butifarras, beber un horrible vino importado del Penedès y hablar catalán, una lengua que, en aquella selva mexicana donde nací, nos dotaba de un lustre exótico.

Ser catalán en Veracruz era precisamente eso: ser un niño exótico que estaba obligado a explicar, con una frecuencia desesperante, la rara filiación de su exotismo.

Como mi familia había sido expulsada de España al perder la Guerra Civil, y no podía regresar hasta que muriera el dictador que los había echado, toda la Cataluña que teníamos era ese ramillete de variables, éramos de un país que en aquella selva tenía mucho de imaginario y, como todo esto a mí me sucedía en los años setenta, mucho antes de las Olimpiadas de Barcelona y de los rotundos éxitos del Barça que han puesto a Cataluña en el mapa mundial, había que explicar todo el tiempo qué demonios era eso de ser catalán.

Pasé mi infancia y mi juventud explicando que los catalanes veníamos de España, y no de Croacia ni de Bielorrusia, y aclarando que eso que hablábamos era una lengua, y no la manifestación de una patología del habla, y que Jordi era el equivalente catalán de Jorge, y no un diminutivo, ni un apodo ni tampoco, como más de alguno aseguraba, un nombre de chica o de travesti.

Jordi es un nombre que en México se pronuncia con J de Jorge cuando se lee, o que empieza con LL o con Y cuando otro que no se llame Jordi lo escribe. También la otra punta del nombre tiene sus complicaciones: puede ser Jordie o Jordy. De las cartas que voy recibiendo, de personas, bancos e instituciones mexicanas, puede hacerse una nutrida lista: me han puesto Chordi, Yoryi, Yoyis o Yuris, también el shakespiriano Yorick o el Llorbi más labial; un caudal de malformaciones que se reconcentró cuando fui diplomático en Dublín y viré hacia el Georgi o el Geordie, cuya sombra wildeana la verdad no me molestaba. Aquel ramillete de variables, con énfasis en mi raro nombre, constituyó mis señas de identidad.

Como no se podía regresar al país de donde venía la familia, llevábamos a cuestas nuestra Cataluña portátil que, eventualmente, se encontraba con la de otras familias catalanas que compartían con nosotros el mismo país imaginario, el mismo relato, un relato que, curiosamente, no difiere mucho de lo que encontré, años más tarde, cuando llegué a vivir a Barcelona, a esa Cataluña que no quiero llamar "real", o "de verdad", porque me parece que, en el fondo, una es tan real, y tan imaginaria, como la otra.

El catalán nacido en Cataluña tiene como referente un ramillete de variables similar al mío, un relato parecido, la diferencia, si se quiere mirar así, sería el metro cuadrado donde ha nacido cada uno, porque al final, ¿qué es un país? Una lengua, una docena de afectos, tres o cuatro paisajes, unos cuantos sabores y olores, y no mucho más. Entre la Cataluña imaginaria donde nací, y la que es ahora mi casa, se arrastra la Cataluña política, ese corpus grandilocuente que parece cada vez más divorciado de eso que se denomina el pueblo catalán y cuyo relato, por la desmesura con que lo amplifican los medios de comunicación, termina siendo la historia oficial de Cataluña, cuando no es más que su relato político, es decir: el relato de unos cuantos que llevan agua a su molino.

Ahora que se aproximan las elecciones vuelven a dejarme perplejo, a mí que soy un catalán de ultramar, las ideas, los conceptos, los discursos de los políticos donde campan el juego de poder con Madrid, el mangoneo de la lengua, la relación con los inmigrantes, las componendas del Estatut, todo pasado por diversos grados de nacionalismo y de independentismo; un estruendoso guirigay del que acaban beneficiándose todos (los políticos, no los ciudadanos).

Si el relato político catalán tuviera la dimensión de una novela (aunque en realidad parezca más un sainete o un esperpento), la independencia de Cataluña sería el gran plot point, el suspense giraría en torno a la pregunta, ¿se logrará la independencia? Un mínimo de observación, de lectura de periódicos y de ir escuchando las declaraciones de los líderes políticos en la radio y la televisión, nos llevaría a concluir (de manera literaria, desde luego) que la independencia no llegará nunca, por dos razones, una económica y otra sociológica.

El independentismo es una industria; hay quien puja por la independencia, hay quien coquetea con ella y hay quien está en contra; es una industria de la que, y contra la que, vive mucha gente; genera empleos y subvenciones, y llena de significado muchas vidas. Es una industria sólida cuya existencia depende, paradójicamente, de no alcanzar su objetivo porque ¿qué pasaría con toda esta industria si se lograra la independencia?

Por otra parte, siguiendo con el análisis de esta novela hipotética, tenemos el sedentarismo, ese rasgo distintivo que hace del catalán una persona profundamente arraigada al metro cuadrado donde ha nacido, que vive siempre en el mismo barrio, en la misma casa, frecuenta los mismos amigos, vacaciona siempre en el mismo sitio, es decir, se mueve poco y una independencia es, para empezar, una mudanza mayor.

Los líderes políticos catalanes, por estarse mirando el ombligo, y defendiéndolo del ataque (real, o no) del extranjero, pasan por alto que Cataluña ha cambiado vertiginosamente, que lleva años abierta al mundo, que ha sido ya colonizada, de manera definitiva e irreversible, por nuevos habitantes que vienen de otros países y que, más pronto que tarde, el alcalde de Barcelona y el presidente de la Generalitat serán, por poner un ejemplo, hijos de ecuatorianos.

Entonces habrá que replantearse, necesariamente, el orden y la intensidad de las esencias de la patria; tendrá que reflexionarse sobre el significado que conceptos como nacionalismo, independentismo, soberanismo, catalanismo, tendrán en el nuevo mapa de Cataluña; un mapa que, por cierto, ya está aquí, que ya es una realidad. Incluso hay formaciones políticas con programas destinados a machacar al inmigrante, lo cual es de una torpeza no solo política, también ontológica y, más que nada, estadística.

A la luz de todo esto tendríamos que preguntarnos nuevamente: ¿qué es ser catalán? De momento no parece que a los partidos políticos les agobie demasiado el tema, se les ve más preocupados por hacerse con el poder, a toda costa, o por conservarlo, que por proyectar un Gobierno que procure el bien de la ciudadanía.

El 28 de noviembre terminaremos votando, como en su momento sucederá en toda España, no por la opción política que nos convenza y entusiasme, sino por la menos gravosa. Aquella Cataluña imaginaria donde nací, agarrado a mi ramillete de variables como a un clavo ardiente, era, al final, más real que esa que nos dibujan todos los días los líderes políticos. La mía estaba asentada en Veracruz. La de ellos en la Luna.

Jordi Soler es escritor. Su último libro es La fiesta del oso (Mondadori).

Un 'Indiana Jones' catalán persigue a las mariposas de Nabokov

El País
JOSEBA ELOLA 07/11/2010

El autor de 'Lolita' fue un renombrado taxónomo y estableció la primera clasificación de mariposas azules del Nuevo Mundo. El científico Roger Vila ha recogido el testigo del entomólogo-escritor. Recorrió Sudamérica tras los lepidópteros azules para desarrollar las tesis de Nabokov

El viento soplaba fuerte aquella mañana en el paso del Agua Negra. Hasta este formidable enclave montañoso de la frontera argentino-chilena se había desplazado Roger Vila en busca de una mariposa azul: la Pseudolucia penai. Hay veces que para conseguir especies como esta hay que subir a más de 4.500 metros de altura. Llegar hasta ellas cuesta, pero Vila es un científico con sombrero de Indiana Jones.

Surcando aquel límpido y majestuoso paisaje de hielo, apareció en su camino un ramillete de plantas que a duras penas intentaban asomar entre la nieve. En una de sus hojas, dos mariposas azules copulaban con las alas vencidas por el fuerte viento, agarrándose como podían a la planta. "Estaban haciendo el amor", describe Vila, bioquímico que hizo su doctorado en Harvard, cómodamente sentado en una butaca de aires victorianos. Las mariposas azules son algo más que un lepidóptero para este catalán de 37 años. Son la pasión de su vida. El objeto de su gran investigación. Siete años dedicados a ellas. Una pasión inspirada por Vladímir Nabokov, el autor de Lolita, uno de los grandes de la literatura del siglo XX, y reputado entomólogo. "Suya es la primera clasificación que se conoce de las mariposas azules del Nuevo Mundo", afirma Vila.

Seguir los pasos de Nabokov. Intentar demostrar que, efectivamente, como dijo el ruso-norteamericano, las mariposas azules llegaron al Nuevo Mundo atravesando el estrecho de Bering. Utilizar secuencias de ADN para poner a prueba las hipótesis del entomólogo que escribía artículos científicos como un literato, del literato que diseccionaba personajes cual entomólogo.

Han pasado siete años. Queda apenas un mes para que Vila publique los resultados de su estudio en la revista científica Proceedings of the Royal Society. Entonces sabremos si Nabokov estaba en lo cierto o no.

Vila saca el puntero láser de su bolsillo. Es miércoles por la mañana y está dando una charla en el patio de columnas del palacio del Marqués de Salamanca, sede de la Fundación BBVA, en el madrileño paseo de Recoletos. Se celebra la Jornada Biodiversidad en Acción, organizada por la fundación del banco junto al Instituto de Biología Evolutiva (IBE). Vila ya tiene callo en esto de dar charlas. Mano en el bolsillo de su vaquero marrón, del que cuelga la lengua de un gastado cinturón de cuero, explica con media sonrisa ante una audiencia en la que las corbatas conviven con las botas camperas uno de los proyectos que tiene entre manos: Androconia. Con él pretende explicar la química de los afrodisiacos en las mariposas. El primer factor que entra en juego en la atracción entre mariposas es la vista, cuenta. Luego, manda la química. "Como entre los humanos", bromea, y arranca algunas sonrisas en el auditorio. Dentro de poco, viajará a Colombia a buscar más mariposas.

Explorar, conseguir ejemplares y secuenciar, es decir, extraer la secuencia de ADN. En eso consiste su trabajo. Es decir, necesita el sombrero de Indiana Jones. Pero también su bata blanca.

Vila aterrizó en Harvard en el año 2003. Llegó gracias a su persistencia y a la inestimable ayuda de Naomi Pierce, profesora de la prestigiosa universidad norteamericana. Esta eminencia de la entomología llegó incluso a alojar en su casa a ese joven bioquímico catalán que le mandaba lepidópteros desde Barcelona cada vez que ella precisaba nuevas muestras.

Llegó al lugar adecuado en el momento oportuno. Tres taxónomos -un israelí, un húngaro y un norteamericano- que habían tomado las riendas del legado de Nabokov buscaban entomólogo. Querían comprobar las hipótesis del científico-literato sobre las mariposas azules, las azulitas.

Vila todavía recuerda la emoción que sintió al entrar en las que fueron las dependencias de Nabokov en Harvard. "Allí estaba su mesa de trabajo, congelada en el tiempo", recuerda con brillo en los ojos en el ático de la fundación, poco después de su charla. Nabokov trabajó como conservador de la colección de mariposas del Museo de Zoología de Harvard en los años cuarenta. Allí permanece su legado. De hecho, hay varias especies de azulitas bautizadas en su honor. La Pseudolucia Humbert, homenaje al atormentado profesor que mira a la niña tumbada en el jardín; la Pseudolucia Charlotte, en referencia a la madre de ese pecaminoso objeto de deseo de Humbert; las llamadas Nabokovia.

"Nabokov era un gran taxónomo", afirma Vila, que trabaja como investigador ICREA -Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats- en el IBE. "Fue un pionero en morfometría [clasificar por la forma]. Miraba las estructuras genitálicas de las mariposas y ese es uno de los caracteres clave de la taxonomía -ordenación jerarquizada-. Hubo coña, le preguntaban si eso era el fruto de su obsesión por los genitales, como había escrito Lolita..."

Vila tiene 5.000 mariposas atravesadas por alfileres en su casa. Más de 13.000, las que le permiten secuenciar el ADN, bañadas en etanol, en laboratorios. Aprendió a dibujar mariposas antes que a escribir.

A los nueve años ya era miembro de la Sociedad Catalana de Lepidopterólogos. A los diez pedía a sus padres que le explicaran algunos de esos complejos artículos de las publicaciones científicas. "En eso, Nabokov y yo somos iguales", dice, "yo he visto fotos suyas en Rusia, vestido de marinerito, estudiando mariposas".

Lo que a este obseso de los lepidópteros le propusieron los tres taxónomos de Harvard fue que dedicara tres años de su vida a recorrer Sudamérica en busca de mariposas azules. Conseguir el máximo número de especies posible. No hace falta decir cuál fue su respuesta.

Siete años de trabajo y unos cuantos miles de dólares después -Vila no precisa la cifra-, se puede decir que el fruto de su aventura científica es alentador. No se sabe si ha demostrado o no las tesis de Nabokov. Pero ha conseguido secuenciar el ADN de 78 especies distintas de azulitas. Ahí queda eso.

Toda misión esconde un reto que otorga la dimensión de excelencia al trabajo realizado. En el proyecto de investigación de Vila, el reto poseía un nombre evocador y refulgente: Eldoradina.

Año 2006. La fase de exploración y obtención de ejemplares está llegando a su fin. Habían conseguido 77 muestras de especies de azulitas. Les faltaba una, la Eldoradina. Tres veces habían viajado a Perú a buscarla, tres viajes de vuelta con las manos vacías. Estaban a punto de dar el proceso por concluido -"pues nada, publicaremos sin esta"- cuando aparece la bola extra: "Roger, toma 2.000 dólares, vete dos semanas a Perú e inténtalo una vez más. Solo puedes llevarte a una persona", le dijo el señor Putman, un filántropo millonario.

Rod Eastwood, australiano, uno de los mejores entomólogos del mundo, es el elegido. Recorren 4.000 kilómetros en coche por Perú. Encuentran todo género de mariposas. Todas, menos la Eldoradina. "Fue muy duro", recuerda Vila. "Correr a 4.000 y pico metros es muy duro. Al principio te mareas, te quedas exhausto". Cazar mariposas no es sencillo. Hay que tener ese giro de muñeca sutil. Correr. Saltar. "Allí, si corres mucho, te entra el mal de altura".

Se esfuman las dos semanas. Último día. Eastwood y Vila suben a dormir a lo alto de un pueblo minero. A la desesperada. Llegan a los 4.500 metros de altura. Ni una sola Eldoradina.

Cabizbajos bajan camino de Lima. Desde el coche ven un abrevadero de mariposas al borde de la pista forestal. Se bajan a explorar, esperando el milagro. No hay ninguna, pero deciden seguir el rastro del riachuelo, cada uno en una dirección.

Vila camina. Posada sobre un charco, una azulita. Una Eldoradina. Se acerca lentamente, cazamariposas en mano. Con el sombrero de Indiana Jones bien calado. Siente mariposas en el estómago: "Si fallas y se escapa", piensa, "vuelves a Harvard como un perdedor". ¡Vlam! Atrapada.

Atrás quedan las serpientes que se cruzaron en su camino, los frondosos bosques de bambú brasileños que tuvo que atravesar cortándose las manos, los días en que sobreestimó sus capacidades de Indiana Jones e hizo pasar un mal momento a sus compañeros de expedición por enfrentarse solo a la montaña.

"Vi las mariposas que Nabokov no pudo ver en Sudamérica", concluye Roger Vila. "Y he conocido las respuestas a cosas que él intuía".

En septiembre de 2011, si nadie lo remedia, Roger Vila será un parado más. Se le acaba el contrato de investigación.


Ruta de altares en Barcelona


¿Qué es la Ruta de Altares?

Por cuarto año consecutivo se celebra en Barcelona la Ruta de Altares, una iniciativa cultural en la que colaboran diversas entidades para divulgar la tradición mexicana de origen precolombino del Día de Muertos. Algunos de los participantes tienen muchos más años montando su ofrenda, sin embargo, fue hasta el 2007 cuando se comenzó a hacer el circuito de la Ruta de Altares con el apoyo del Consulado de México en Barcelona.

El Día de Muertos es una de las festividades más arraigadas y tradicionales de México, unos días en los que los vivos y los muertos comparten añoranzas, recuerdos, anhelos, aspiraciones e ideales, comidas, bebidas, flores. Una reunión en la que se toca la mortalidad de los vivos con la inmortalidad de los muertos.

Los festejos del Día de Muertos en México comienzan el 31 de octubre, cuando se pone una ofrenda en cada casa y llegan las ánimas de los niños –muertos chiquitos–. A la mañana siguiente, el 1 de noviembre, llegan las ánimas de los adultos, y el 2 de noviembre, después de la convivencia de vivos y muertos, se anuncia con 12 campanadas que los difuntos se van.

Para información más detallada sobre esta tradición, visita el apartado “Día de Muertos en México“.

Para ver las anteriores Rutas de Altares en Barcelona visita el apartado de “Ediciones Anteriores de la Ruta“

Si quieres conocer más sobre la imagen que usamos para este año, consulta el apartado “Ilustración Ruta 2010“











www.rutadealtares.org