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Solución catalana al problema de Montoya



Dicen que el piloto colombiano de F1 se perdió dos carreras (Bahrein y San Marino) por una misteriosa lesión en el hombro izquierdo de la que se ha recuperado gracias, básicamente, a la intervención de dos catalanes: el doctor Miquel Llobet y el fisioterapeuta Ricard Huélamo. A ellos debe buena parte de su actual éxito.

A finales de marzo, días antes del GP de Bahrein, Montoya se fracturó la zona escapular del hombro izquierdo, según él, jugando a tenis; según las sabias voces del paddock, por una caída de un quad en la sierra madrileña, cerca de su chalet de la Moraleja. Juancho estuvo dos carreras en el dique seco.

Fue en Montmeló, horas después de que le infiltrasen en la clínica Teknon de Barcelona. Juancho salió del paso con el parche que le hicieron, pero su hombro necesitaba otro toque mágico.

Y ahí entraron en juego el doctor Miquel Llobet y el fisioterapeuta Ricard Huélamo, su antiguo cuidador en Williams-BMW (y actual fisio de Webber y Heidfeld). A Ricard acudió Juancho en busca de la solución que le permitiese competir con garantías. "El problema de Juan Pablo -relata Huélamo- es que cuando levantaba el brazo hacia las 2 (en el ángulo de las 2 en el reloj) se le caía, por eso ideamos una órtesis", es decir, detalla Huélamo, "una protección instalada dentro del mono que le sirve de apoyo del brazo con el habitáculo del monoplaza". Mano de santo.

El premio lo halló en Silverstone, tras un fin de semana completo en el que se anunciaba una buena actuación si no la volvía a fastidiar. El primero en saber que Juancho iba a triunfar aquí fue Huélamo: "En el hotel, por la mañana, me dijo: ´Hoy voy a ganar porque me lo has dicho tú´". Para Montoya fue especial por haber vencido ante los jefes y los trabajadores del centro tecnológico de McLaren en Woking.