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Una novela cuestiona el título de "libertador" para Bolívar

El novelista de origen uruguayo Diego Bracco (Copenhague, 1959) , autor de "El mejor de los mundos", novela histórica sobre el proceso de independencia americana, ha cuestionado en esta ficción el calificativo de "libertadores" para figuras históricas como Bolívar y San Martín.

Bracco, historiador de formación, de nacionalidad uruguaya e italiana y residente en España, dijo a Efe: "Dudo que sea aplicable el concepto 'libertador' en la misma medida en que pongo en tela de juicio que sea posible liberar a otros; quizás el único combate posible por la libertad es el de cada uno consigo mismo, porque aún esclavo, siempre estará en mí rebelarme o someterme".

San Martín y Bolívar, a su juicio, "fueron grandes 'independizadores' y por supuesto, para lograrlo debieron matar, amenazar, obligar y sojuzgar; fue y es discutido hasta qué punto eso supuso tiranía".

Con esta obra que ganó el Premio Universidad de Sevilla de Novela 2001 y el Premio Revelación de la Feria del Libro de Uruguay, su autor ha tratado de "reflexionar sobre el sentido que tuvo la independencia para la gente común que vivió esa época; sobre hasta qué punto los americanos sintieron la revolución como tragedia o como liberación".

También le interesó "la persecución que sufrieron los españoles afincados en América que, empleando palabras actuales, podría llamarse 'limpieza étnica'".

Uno de los protagonistas de la novela rememora que "el 8 de febrero de 1814, Bolívar ordenó que se ejecutara a todos los españoles presos; ni siquiera eran prisioneros de guerra; sólo quedaban exceptuados los naturalizados americanos; sobre ellos pesaba la condena de la declaración de guerra a muerte, que el propio Bolívar había proclamado".

De este modo, "todo español que no traicionara a los suyos, y no tomara activa parte a favor de la insurrección, debía ser eliminado; así de simple, la vida o la muerte dictada en función del lugar de nacimiento; ese día de febrero, se mandó a los civiles presos en Caracas formar una gran pira, en ella debían consumirse sus propios cadáveres".

"Los condenados fueron obligados a encenderla; de inmediato, empezó la matanza; al toque de degüello los soldados cayeron sobre ellos, con bayoneta, hacha, sable, lanza, machete y puñal, para economizar pólvora; así perecieron ochocientos sesenta y seis españoles, entre ellos muchos que habían amparado a los republicanos" , contó el autor.

Bracco aseguró que "quizás la cantidad de estatuas que celebran la gesta de Bolívar merezca una reflexión; un ejercicio de memoria histórica"

A la pregunta de si se cometen muchas tropelías en nombre de la libertad, Bracco contestó: "Demasiadas. Sin embargo, no por ello me siento animado a descreer de la libertad; del mismo modo, no me parece que un creyente deba alejarse de la Iglesia por las atrocidades de la Inquisición, ni que haya que desistir de la búsqueda de la justicia social por los crímenes del estalinismo".

"La independencia -tema siempre tan actual- fue, es y será contada desde diversas perspectivas, muchas veces grandilocuentes, por lo que he hecho un relato centrado en la gente corriente, la que vivió ese proceso entre el horror y la venganza; entre el amor y, quizás mucho menos frecuentemente, la risa" , dijo sobre la trama de "El mejor de los mundos"

Sobre el porqué del título de su novela explicó que "para responder es indispensable considerar que un mundo sin atrocidades sólo podría conseguirse quitando a los seres humanos la posibilidad de hacer el mal, y por tanto, la libertad".

"El mejor de los mundos" , concluyó su autor, muestra a "gente común amando, odiando, luchando por la libertad o la venganza en un mundo convulso; esa gente vivió bajo Fernando VII, Bolívar o San Martín, y ojalá la recreación de sus aventuras y desventuras sea una luz válida para la reflexión en torno al bicentenario".